La propuesta de proyecto fue priorizar el carácter privado de una Contraloría materializado en un edificio monolítico y de identidad pura, con usos de materialidades fuertes desde el punto de vista de una arquitectura contemporánea. Estas ventanas tienen como funcionalidad terrazas de contemplación y conexión hacia su entorno con el lecho del río Elqui. El tratamiento de las dos fachadas principales del edificio se traduce en el interés proyectual de conexión con su entorno específico y de respuesta al confort térmico. Se cierra hacia el sur en concreto y monolítico, otorgando una imagen institucional, con aperturas estratégicas. Hacia el norte se abre en busca del componente lumínico y visual, de reconocimiento del lugar y apropiación del contexto para las personas que van hacer uso de los espacios.