Se trata de un caso virtuoso de regeneración urbana en pleno casco histórico de Santiago, uno de los centros de mayor interés patrimonial de la ciudad. La combinación de una arquitectura diversa —con construcciones de fachada continua y edificios de distintos tamaños, alturas y usos—, junto a los retranqueos generados por el atrio del Teatro Municipal y por las casonas y el ex edificio de la Hípica en la vereda norte, conforma una espacialidad especialmente atractiva. Esta calidad urbanística excepcional constituye un valioso aporte al patrimonio del casco histórico y fue precisamente lo que cautivó y motivó a los inversionistas.