El proyecto comenzó en agosto de 2019, cuando la empresa portuaria estatal Empormontt abrió un concurso público para transformar un galpón/gimnasio de uso esporádico en parte del nuevo terminal internacional de cruceros. La ubicación era estratégica: entre el recinto portuario, con toda su logística de control, y el inicio del Parque Costanera —entonces en proceso de rediseño— junto al canal Tenglo.
El objetivo era contar con un espacio definitivo para la atención de pasajeros de cruceros internacionales, con dependencias de Aduanas, SAG y Policía, reemplazando la carpa temporal utilizada hasta ese momento. El galpón, de estructura metálica, funcionaba ocasionalmente como multicancha, mientras el Parque Paseo Costanera avanzaba como proyecto presidencial destinado a reactivar el borde costero.
Por ello, el encargo también requería una solución arquitectónica y urbanística que permitiera conciliar ambas vocaciones: el funcionamiento del terminal y la capacidad del recinto para acoger actividades sociales y culturales.